Procesos Naturandes

Procesos de Purificación

 

Filtrado por carbón activado

Estos equipos están especialmente diseñados para poder remover el cloro y la materia orgánica que es la causante del mal olor, color y sabor en el agua. También remueve orgánicos como fenoles, muchos pesticidas y herbicidas del agua. La activación del carbón produce una excelente superficie de filtración y le permite al carbón activado tener una gran capacidad de absorción de impurezas del agua. La absorción es el proceso mediante el cual la materia se adhiere a la superficie de un absorbente, en este caso el carbón activado. La absorción ocurre porque las moléculas tienen fuerzas de atracción, estás moléculas están buscando otras a las cuales adherirse. El agua es conocida como un solvente polar, eso significa que el agua tiene moléculas positivas y negativas. El carbón activado es no polar, por lo tanto no tiene fuerza ni positiva ni negativa. La mayoría de los contaminantes orgánicos también son no polares, como la superficie del carbón activado y debido a eso, por no ser disueltos en el agua, se acercan a la superficie del carbón y quedan absorbidos (adheridos) a ésta en lugar de ser disueltos por el agua. Gracias a esta absorción es que el carbón activado llega a tener una gran capacidad de retención.

 

Filtrado por cartuchos

La filtración por cartuchos consiste en hacer circular, mediante presión, un fluido por el interior de un porta cartuchos en el que se encuentran alojados los cartuchos filtrantes. El fluido atraviesa el cartucho filtrante dejando en éste retenidos todos los contaminantes seleccionados.

La filtración por cartuchos es la técnica de filtración más aconsejada para aquellas aplicaciones cuyas exigencias en cuanto a calidad y seguridad sean elevadas. La función de este filtro es de detener las impurezas pequeñas (sólidos hasta 5 micras). Los pulidores son fabricados en polipropileno grado alimenticio. Después de este paso se puede tener una agua brillante y cristalina.

Ósmosis Inversa

En la ósmosis normal, un disolvente como el agua pura, se mueve de forma natural a través de una membrana desde una zona de baja soluto a un área de alta soluto, donde hay una mayor concentración de contaminantes. En la ósmosis inversa, sin embargo, este proceso funciona exactamente al revés. La presión se aplica con el fin de forzar que el agua se mueva a través de la membrana desde una zona de alta soluto a un área de baja soluto. Esto separa efectivamente el agua pura de los contaminantes, que se recogen en el otro lado de la membrana.

Las membranas que se utilizan en la filtración de agua de ósmosis inversa son semipermeables. Están diseñadas para permitir que el agua pura se mueva a través de la membrana, pero para atrapar a la mayoría de los contaminantes y no permitir que estos pasen a través de ella al otro lado. Estas membranas, generalmente, están hechas de una sustancia llamada poliamida, un tipo de resina de plástico que es fuerte, resistente al calor y al cambio químico.

Luz Ultravioleta

Los sistemas de tratamiento y desinfección de Agua mediante luz Ultra Violeta (UV), garantizan la eliminación de entre el 99,9% y el 99,99 de agentes patógenos. Para lograr este grado de efectividad casi absoluta mediante este procedimiento físico, es totalmente imprescindible que los procesos previos del agua eliminen de forma casi total cualquier turbiedad de la misma, ya que la Luz Ultravioleta debe poder atravesar perfectamente el flujo de agua a tratar.

Los Purificadores de Agua por Ultravioleta funcionan mediante la “radiación” o “iluminación” del flujo de agua con una o más lámparas de silicio cuarzo, con unas longitudes de onda de 200 a 300 nanómetros. Por lo tanto, el agua fluye sin detenerse por el interior de los purificadores, que contienen estas lámparas.

La luz UV no cambia las propiedades del agua o aire, es decir, no altera químicamente la estructura del fluido a tratado. Al contrario de las técnicas de desinfección química, que implican el manejo de sustancias peligrosas y reacciones que dan como resultado subproductos no deseados, la luz UV ofrece un proceso de desinfección limpio, seguro, efectivo y comprobado a través de varias décadas de aplicaciones exitosas.

Desinfección por ozono

El ozono es 3.000 veces más efectivo que el Cloro en la desinfección del agua, y mucho más seguro. Además, no presenta ninguna toxicidad, descomponiéndose en oxígeno y agua una vez realizado su trabajo. Es la forma más activa del oxígeno, capaz de destruir virus, bacterias, parásitos, priones, hongos, mohos, esporas y otros muchos contaminantes por oxidación en pocos segundos. Una de las ventajas del ozono es su rapidez, puesto que dada su alta reactividad actúa de forma casi instantánea. Además de provocar la muerte por oxidación de los microorganismos patógenos, el ozono estimula el sistema inmunológico y la circulación sanguínea a la vez que oxigena el cuerpo. También mejora la función cerebral y la memoria, puesto que el cerebro usa alrededor del 15% del oxígeno del cuerpo.

 

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